Son criaturas míticas nórdicas, peligrosas y aterradoras. Encuentran satisfacción en atormentar a los seres humanos y robarles su alma. O Seducirlos para que la vendan. Son de muy bajo perfil y risueños, por lo cual no es fácil reconocerlos. Se camuflan fácilmente entre los humanos. Parecen correctos e inofensivos. Prefieren los seres luminosos y las mujeres de belleza imperial. Un corazón noble siempre es más preciado botín que uno ya corrompido.
El humano no se da cuenta. Tal es el poder de los Bogies. Lo
dejan sin alma, sin existencia. Vacío. Como una cáscara hueca. Le succionan su
esencia, el corazón queda sin vida. Usan la seducción de placeres mundanos y
bellezas efímeras y artificiales. El humano des-almado, ya des-corazonado no se
da cuenta en absoluto. Hasta cree estar en algo así como un Nirvana. En el
paraíso. Éxtasis total. Embriagado de satisfacciones deslumbrantes y egoicas.
Hasta son capaces de llamar a eso amor. Si. Yo los he visto. El que era humano,
ya está desconectado de la luz y no
puede distinguir qué es el bien y qué es el mal. Se nota porque está como
inerte, insensible. No vibra al compás del universo. No siente compasión. No
tiene conciencia. No conoce de conexiones álmicas. Se mueve por interés,
disfrazado de mil nombres. A esa altura, ya está comprado o vendido. Algo asi
como un Fausto moderno. Ya es un Bogie más, en busca del próximo ser humano a
des-almar.
Algunos pocos, son recuperables. Otros, mejor no intentar.
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