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martes, 20 de junio de 2017

Autocrítica: batallas



¿Cuáles estoy  librando? Si se vuelven muy costosas; ¿tienen sentido, cuál es su propósito? Tendría que encontrar  su razón y los obstáculos que tengo en el camino. Por momentos no basta sólo fluir, sino crecer.  Esas fallas o defectos con toda seguridad sean algo de lo que  tengo que aprender. Para vivir más simple, más feliz, más liviana.  Esas debilidades más que una preocupación u objeto de desánimo deberían ser un estímulo, ya que significa apuntar más alto. Tratar de mejorar. ¿Cuál es el enemigo que realmente estoy tratando de vencer? Si existe, lo tomo con agradecimiento. Importa darme cuenta en qué parte del plan es que me perdí y se me escapó la armonía. Si reconozco las virtudes que más admiro en otras personas, o los defectos que me producen  mayor rechazo, seguramente veré aquello de lo que carezco o necesito trascender. ¿Como el desapego? Solo se nos arrebatan las cosas que no queremos entregar. Decidirlo con el intelecto es más fácil. Sentirlo desde el alma y llevarlo a la práctica, no tanto. 

lunes, 19 de junio de 2017

Para qué (V)


 Escribo (V)



Para ver qué falla en mi corazón. ¿Qué es esa inquietud que no cesa? En qué mi fortaleza flaquea. Por qué no encuentro mi fé, mi refugio mágico, mi inspiración, siento que todo eso perdí. Escribo para encontrar mi voz de verdades sin adornos. Para no ver el mundo con ojos ajenos, no pensarlo con ideas que me resultan ajenas. ¿A quién termino  falseando sino a mi misma? Escribo para buscar crecimiento espiritual. Y algún bienestar pequeño, el de todos los días. Para aceptar que  mi vida interior está cambiando y  pronto se reflejará en la exterior también. Para descansar de todo. De las indecisiones, las dudas, los torbellinos mentales y espirituales.  Para llevar tranquilidad a un corazón equivocado. Alejado  de la realidad que el universo manifiesta. Escribo para ver si me convenzo y aprendo  a ser más austera. ¿Madurez o resignación? ¿O ir contra la propia naturaleza? ¿Sirve el esfuerzo, o seguir las pulsaciones de un corazón agitado? ¿Qué es lo correcto entonces? Escribo para  sentirme menos vulnerable y perdida. Las situaciones nunca antes imaginadas pueden  quitar seguridad. ¿Es posible saber con certeza qué hacer en un camino nunca antes transitado?


Escribo para dormir más liviana.

lunes, 5 de junio de 2017

Vacío



Cuando un artista termina una obra, siente por un tiempo indefinido, una especie de vacío, de abismo. Puede ser angustiante o por el contrario, motivador. “¿Y ahora qué pasa, qué sigue, qué hay más allá, qué puede haber, qué podemos hacer?” Algo  suena a empezar de nuevo, a hacer todo distinto, a elegir de a una y de a poco las infinitas posibilidades que la vida, la intuición y la creatividad puedan sugerir. Un  diseñador, un regiseur, escritor, pintor, actor…que cambia para siempre  con su creación. Algo de él  muere y algo permanece para siempre. Lo cierto es que habrá un lienzo en blanco para empezar a bocetar. Hojas vacías  y sin margen para experimentar y ver qué está asomando con cuidado o con arrojo  para ser escrito. Muchos personajes fueron muriendo, o siguieron otro destino que nunca conoceremos. A esos, que hablaron por sí solos, es mejor dejarlos volar. A su suerte y a su voluntad.  Soltarlos con gracia divina y soñarles lo mejor.

Abrazar el espacio vacío, esa soledad, la que no queríamos. Hasta el hastío puede ser necesario y benéfico. Despojarse de todo. De todo bien, de todo mal, de deseos, expectativas y sueños. Permanecer vacío, desnudo y solo. En silencio y sin esperar. Aquietarse. Estar en paz. Y de a poco , sin buscar, luces nuevas surgirán. Siempre surgen luces nuevas si uno las sabe ver.  Cuentos, guiones, pinturas, composiciones musicales, amores, diseños innovadores, creaciones inéditas…van saliendo del corazón con pureza y naturalidad. La mente no tiene lugar ahora. Suele complicar y rebuscar lo sencillo. Destellos multicolores, nunca antes vistos ni usados. Innovan. Hay que tener coraje y un espíritu entusiasta y confiado para haberse sumergido antes en el vacío. Y para atreverse a disfrutar hacia adelante, de la magia de una vida nueva. Con pasión y con alma. Sin apuro ni ansiedades. Casi sin darse cuenta, en un momento cualquiera, habrá llegado y se hará sentir.