¿Cuáles estoy librando? Si se vuelven muy costosas; ¿tienen
sentido, cuál es su propósito? Tendría que encontrar su razón y los obstáculos que tengo en el
camino. Por momentos no basta sólo fluir, sino crecer. Esas fallas o defectos con toda seguridad sean
algo de lo que tengo que aprender. Para
vivir más simple, más feliz, más liviana. Esas debilidades más que una preocupación u
objeto de desánimo deberían ser un estímulo, ya que significa apuntar más alto.
Tratar de mejorar. ¿Cuál es el enemigo que realmente estoy tratando de vencer?
Si existe, lo tomo con agradecimiento. Importa darme cuenta en qué parte del
plan es que me perdí y se me escapó la armonía. Si reconozco las virtudes que
más admiro en otras personas, o los defectos que me producen mayor rechazo, seguramente veré aquello de lo
que carezco o necesito trascender. ¿Como el desapego? Solo se nos arrebatan las
cosas que no queremos entregar. Decidirlo con el intelecto es más fácil. Sentirlo desde el alma y llevarlo a la práctica, no tanto.
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martes, 20 de junio de 2017
lunes, 19 de junio de 2017
Para qué (V)
Escribo (V)
Para ver qué falla en mi corazón.
¿Qué es esa inquietud que no cesa? En qué mi fortaleza flaquea. Por qué no
encuentro mi fé, mi refugio mágico, mi inspiración, siento que todo eso perdí. Escribo
para encontrar mi voz de verdades sin adornos. Para no ver el mundo con ojos
ajenos, no pensarlo con ideas que me resultan ajenas. ¿A quién termino falseando sino a mi misma? Escribo para
buscar crecimiento espiritual. Y algún bienestar pequeño, el de todos los días.
Para aceptar que mi vida interior está
cambiando y pronto se reflejará en la
exterior también. Para descansar de todo. De las indecisiones, las dudas, los
torbellinos mentales y espirituales. Para llevar tranquilidad a un corazón equivocado. Alejado de la realidad que el universo manifiesta.
Escribo para ver si me convenzo y aprendo
a ser más austera. ¿Madurez o resignación? ¿O ir contra la propia
naturaleza? ¿Sirve el esfuerzo, o seguir las pulsaciones de un corazón agitado?
¿Qué es lo correcto entonces? Escribo para
sentirme menos vulnerable y perdida. Las situaciones nunca antes imaginadas
pueden quitar seguridad. ¿Es posible
saber con certeza qué hacer en un camino nunca antes transitado?
Escribo para dormir más liviana.
lunes, 5 de junio de 2017
Vacío
Cuando un artista termina una
obra, siente por un tiempo indefinido, una especie de vacío, de abismo. Puede
ser angustiante o por el contrario, motivador. “¿Y ahora qué pasa, qué sigue,
qué hay más allá, qué puede haber, qué podemos hacer?” Algo suena a empezar de nuevo, a hacer todo
distinto, a elegir de a una y de a poco las infinitas posibilidades que la
vida, la intuición y la creatividad puedan sugerir. Un diseñador, un regiseur,
escritor, pintor, actor…que cambia para siempre con su creación. Algo de él muere y algo permanece para siempre. Lo cierto
es que habrá un lienzo en blanco para empezar a bocetar. Hojas vacías y sin margen para experimentar y ver qué está
asomando con cuidado o con arrojo para
ser escrito. Muchos personajes fueron muriendo, o siguieron otro destino que
nunca conoceremos. A esos, que hablaron por sí solos, es mejor dejarlos volar. A
su suerte y a su voluntad. Soltarlos con
gracia divina y soñarles lo mejor.
Abrazar el espacio vacío, esa
soledad, la que no queríamos. Hasta el hastío puede ser necesario y benéfico. Despojarse de todo. De todo bien, de todo mal,
de deseos, expectativas y sueños. Permanecer vacío, desnudo y solo. En
silencio y sin esperar. Aquietarse. Estar en paz. Y de a poco , sin buscar,
luces nuevas surgirán. Siempre surgen luces nuevas si uno las sabe ver. Cuentos, guiones, pinturas, composiciones
musicales, amores, diseños innovadores, creaciones inéditas…van saliendo del
corazón con pureza y naturalidad. La mente no tiene lugar ahora. Suele
complicar y rebuscar lo sencillo. Destellos multicolores, nunca
antes vistos ni usados. Innovan. Hay que tener coraje y un espíritu entusiasta
y confiado para haberse sumergido antes en el vacío. Y para atreverse a disfrutar hacia adelante, de la magia de una
vida nueva. Con pasión y con alma. Sin apuro ni ansiedades. Casi sin darse cuenta, en un momento cualquiera, habrá llegado y se hará sentir.
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