Las luces estaban apagadas. Las
puertas cerradas. Las estrellas escondidas bajo un tormentoso y sombrío cielo.
Una noche de enero, la oscuridad se iluminó con la fuerza del destello de un
relámpago. Neptuno y Lunara sintieron celos al ver una fuerza magnética más
poderosa que la suya. Las corrientes del Río de la Plata se les rebelaron. Las
náyades se vieron desafiadas y el oleaje las estremeció. Era uno de esos amores
que tienen vida propia. Que son encontrados sin esperar. Casualidad o
predestinación. Esos, los que pueblan las noches y mares de magia. Se cuelan sin preguntar. Se
salen del guión. Sorprenden y conmueven.
Alinean los planetas si se les permite. Abrazan el alma. La descosen, la
desarman y la vuelven a armar. La traen de vuelta entre cuentos y té de frutos
rojos. Su paz aquieta los miedos. Su seguridad disipa las incertidumbres. Su
paciencia y serenidad encuentra luz en las sombras más apabullantes. Y además
la hace brillar. Son esos que depuran y cambian el tiempo. Su contención
encuentra una cura para cada dolor. Prueban y fortalecen los corazones que los
perciben como una gracia divina. Los aceptan como el milagro que son y los
dejan navegar a su ritmo. Casi como si tuvieran vida propia.
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lunes, 15 de enero de 2018
miércoles, 16 de agosto de 2017
Alquimia del tiempo
Noches
calladas transforman emociones y sentimientos. Estrellas fugaces dejan su
estela impregnada de memorias encendidas. El firmamento las tapa con un manto
de cordura y lucidez. Pareciera que desaparecen o mueren. Pero cuando Selene se
distrae y bosteza, se pueden ver aún las chispas brillando. Ni siquiera los Neentel, ángeles de la naturaleza que
controlan ritmos y estaciones, pueden capturar su esencia. Ellas juegan y se
ríen, pícaras, porque saben bien que no existe el olvido ni la muerte.
martes, 20 de junio de 2017
Soñar en grande
Preparar el cuerpo y el alma para
el sueño más deseado. Anidar imágenes, amor, ilusiones. Pensar y desear con lo
más verdadero que pueda haber en una, con la más pura esencia, la vida que
desea ser vivida. Soñar y verse en esos sueños. Imaginar la gracia divina que
todo lo impregna y todo lo sabe. Esta vez la luna acompaña e incontables estrellas titilan
como si rieran. Como guiños del firmamento en una noche gélida de junio. Proyectar. Crear esa realidad. Los proyectos
vivifican a las personas, a las parejas. Si además ese proyecto es de amor, las
luces se encienden nuevamente. Sin recuerdos. Sin temores.
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