Mostrando las entradas con la etiqueta Sanatorio. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Sanatorio. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de julio de 2016

El tigre de Gales



Tom Jones de Zanzíbar es médico cirujano, no cantante. Se llama igual que el Sir  galés  y le encanta el parecido. Su simbiosis ha sido tal que no solo aprendió a cantar sex bomb sino que se viste y se peina igual. Su cabello es intocable y motivo de conversación en el sanatorio donde trabaja. Y donde se hace conocer, orgulloso, como el legendario tigre de Gales. Es de lo mejor que hay en Zanzíbar. Sus profesores de facultad dicen que es serio (léase complicado en el trato) pero seguro para operar. Sus alumnos residentes del Hospital de Tongolandia han formulado quejas y denuncias por su mezquindad para enseñar y por prácticas poco apropiadas. A algunas personas sin embargo les resulta excéntrico o extravagante su modo de ser y de tratar a la gente. Cuando entra a algún lugar no mira a nadie, camina mascando goma y no dice buenos días ni buenas tardes, nada. Hace lo que tiene que hacer y se va. Los adjetivos que más suelen  usarse para referirse a él son: déspota, soberbio y prepotente. Sin embargo se cuenta que en quirófano es un tipo divertido. Aparte del secador para el cabello y el cepillo para el brushing, tendría un mp3 con karaoke.  A las instrumentadoras les canta you don´t have to be beautiful to turn me on, I just need your body baby from dusk till dawn. Su vozarrón se escucha hasta en el primer piso y con eco. Finaliza cuando se dispone a operar. Se para firme y bien derecho, los mira a todos y entona por última vez you just leave it all up to me, I´ll show you what it´s  all about…

El tigre dice que cuando no está en el sanatorio, no lo llamen por teléfono y que “no lo jodan”. Que se arreglen. Parece que le tienen miedo y según dicen les desagrada mucho tratar con él ya que es una persona “muy especial”. ¿Por qué alguien eligiría una carrera tan larga y tan sacrificada si no ama lo que hace? Si ni siquiera respeta su oficio…Teniendo la posibilidad de que una persona mayor, tal vez sola y sintiéndose mal o temerosa se pueda sentir un poco mejor, entendida, esperanzada, cuidada... por lo menos acompañada ¿por qué decidir hacer todo lo contrario? La diferencia está en el amor y en el cuidado que se dedica a cada cosa, no en una sutura magistral. O si el corte quedó más o menos derecho. La diferencia está en el amor y el respeto por la vida ¿Por qué teniendo un ratito de poder circunstancial sobre otra persona no usarlo para iluminarla y sanarla mejor? Eso también es como un poco de magia. Es tan natural y tan escaso a la vez...

jueves, 12 de mayo de 2016

Sanatorios (II)



Voy y vengo. Vengo y voy. Con una mudanza a cuestas. No soy minimalista. Es sabido que llevo de todo por las dudas. Por lo menos cartera, bolso con la computadora y bolso de belleza. A algunas personas les causa entre gracia y ternura que proclame ese bolso así. Es que justamente llevo elementos indispensables para rituales femeninos de belleza . Y además esencias aromáticas para el hornito , otras  cosas  igual de prescindibles, tres libros y ropa de dormir. Sé cuando llego, pero nunca cuando me voy a ir. En un atisbo de practicidad , los tres libros y la ropa para dormir quedaron a último momento en la mesita del living.  ¿Para qué cargar tanto si vuelvo a dormir a casa? Justamente hoy, me quedo. No tengo libros ni ropa de dormir. Así que me prestaron un jogging y una remera. Chumingos. Ambos por igual, pero no me voy a quejar encima. A veces uno se prepara mucho para algo que no hace, que no llega , que no tiene su lugar ni su momento. Y cuando las cosas pasan es así, sin aviso. Yo ya sabía de estas cosas. Debí haberlo imaginado. Pero la realidad es que por más que uno haga o se preocupe, al final  nunca se siente que está todo bien del todo. Nada llega a ser como era esperable. Y no me traje chocolates. Mi adicción por el cacao; ¿ va a ser tan fuerte como para volver a vestirme como persona normal, cruzar a la estación de servicio con la calle desierta y atravesar el frío de  la madrugada ? Suena desolador. Podría probar de pasar la noche solo con agua saborizada de naranja. Sin libros. Sin bombones. Sin mi ropa para dormir. Capaz que no es tan tremendo y son apegos innecesarios. Que eso sí, conviene ir dejando por el camino porque no suman. No aportan nada. Puede estar bueno andar más liviana.

Sanatorios (I)



Son una pesadilla recurrente. Estoy recordando de a poco, por qué.  No hay aire natural. En pediatría las ventanas están selladas previendo algún niño muy intrépido o madre descuidada. O sea que no circula aire. Si hay algo imprescindible para mi es justamente , aire natural. Antes de dormir, ya sea medianoche , madrugada o ya de día no importa, salgo al jardín o abro una ventana .Inspiro muy profundo varias veces. Miro si hay luna o si se ve la cruz del sur. Escucho el sonido de las hojas que bailan con el viento, o los grillos o algún pájaro despistado que canta en verano a  medianoche. Nada de eso puedo hacer acá. Se me seca la piel, los labios, los ojos. Cuando decido salir a tomar aire con la excusa de buscar una gaseosa, un té apenas tibio,  cafés que no tomo o tickets para el wifi, regreso enseguida apabullada. Tal vez  debería caminar sin mirar y sin escuchar… Una señora llorando en la cafetería. Un señor mayor contándole a otro no tan mayor que no sé quién tuvo un infarto. Muchas personas con rostros notoriamente preocupados y ojos enrojecidos. Muchas preguntas me sorprenden con insistencia. ¿Cómo de repente mi escenario, mi vista cotidiana cambió tanto? ¿Yo también tendré ese aspecto sombrío y desconsolado? ¿Se puede caminar sin mirar y sin escuchar? ¿Puede una persona bañarse en apatía y bloquear las emociones, la sensibilidad?¿Será necesario para las personas que tienen que venir a diario? Como un instinto de supervivencia. Entonces regreso y prefiero la falta de aire y el encierro de la habitación. O el living del piso durante la noche cuando ya no hay nadie. Para por lo menos escribir esto y tratar de mantener algo de mi mundo. De emociones, de sensibilidad , de magia y de arte. Nada de eso encuentro en este lugar.  Pero el bebé que llora todo el tiempo me recuerda que estoy acá todavía, donde no quiero estar. Y que mañana cuando salga y vuelva le voy a traer un osito musical, esos que se ponen en las cunas. Para que escuche algún sonido bello. Ya que se escucha mucho llanto y tos pero ninguna palabra de consuelo ni de amor de su mamá.