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domingo, 10 de abril de 2016

Si estuviéramos tomando un café...(I)



O un té de menta . Te diría si lo querés probar. Te diría tantas cosas que quedaron mudas. O puede ser que de tantas , no te dijera  nada. Me sentiría  subyugada e inquieta con tu compañía. Te miraría como magnetizada. En fin, no estoy segura de que saliera  algo lógico de mi . Te diría tantas cosas, pero cierto, no tuvimos tiempo. Yo no te estaba buscando ni esperaba encontrarte. Si estuviéramos tomando un café aprovecharía cualquier instante descuidado para  el abrazo que nunca te pude dar. Te llenaría de besos de  colores complementarios. Y los presentes se asombrarían de tanto amor. Nunca pensé que un solo ser pudiera inspirar tantas búsquedas y emociones bellas , así como intensas. Te diría que quiero conocer todo de vos. Tu cariño y tus berrinches. Suena cursi, pero el amor es un poco cursi. Nadie nunca lo entendería. Solo yo. Y capaz que vos, un poquito. Si estuviéramos tomando un café te contaría que me importa cómo estás, qué sentís, qué pensás, qué deseás. Cuáles van a ser tus angustias y tus miedos. Con qué disfrutás, qué cosa chiquita e insignificante te hace feliz. Qué lástima  que no tuvimos tiempo. Es irónico pero cuando ya no sentí miedo y acepté tu presencia sin remedio en mi, te alejaste. No hubiera querido estar tan lejos  de vos. Pero las cosas no son siempre como uno quiere o le gustaría ¿no? Eso te preguntaría . ¿Por qué te alejaste ?  No sabés cuánto hubiera deseado que todo  fuera distinto. Que hubiéramos tenido tiempo.  Te hubiera querido tanto. Pero tanto, tanto, tanto que no lo podés imaginar. Creo que ni yo lo imagino, porque esto siempre me sorprende. A veces también me divierte. Me conozco más. Expone también mi aspecto más vulnerable y eso ya no me sienta cómodo. Pero supongo que me tengo que acostumbrar a no tener todo bajo control porque hay cosas que se me escapan. Así que  si estuviéramos tomando un café probaría del tuyo. Y te diría que me quedo con eso y lo disfruto. Aunque a veces se me olvide. Pero trato de que la mejor parte se quede conmigo siempre.

Tomar un café



Las consignas para escribir no son de mi agrado. Pero esta me gustó tanto que la voy a usar varias veces. “Si estuviéramos tomando un café…” Sentarse en un bar a tomar un café o un té implica también tomarse  tiempo. Un espacio para pensar y conversar con tranquilidad. Sin apuro, que no es lo mismo. Aquello que se ha quedado en los días . Avasallado por la prisa y las obligaciones. Resignado en la contratapa , sin un mejor lugar. Hay tantas personas y situaciones como para  tomar un café y conversar… Preguntar lo que siempre quise saber. Escuchar lo que nunca imaginé. Dejar espacio para lo inesperado. En un lugar acogedor, calentito. Agradable. Con aroma a café espumoso y fuerte de máquina vieja. La gente y los mozos van a circular mientras tanto. Van a andar alrededor pero nadie nos va a prestar atención. Tal vez algún escritor sentado solo , que nos mire e imagine qué estamos diciendo.