Mostrando las entradas con la etiqueta Hijos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Hijos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Casi



Lo soñado está por cumplirse. Falta  poco. Sin embargo ese tiempo parece que fuera un lustro y que costara más que todos los pasos previos.

 Los duendes de Hyter, con su pequeñez y su insulso color arena se atreven a marcarme todos mis errores. Y mis defectos. En los últimos días sus ojos verdes se  me aparecen hasta en el jazmín paraguayo que perfuma desde la ventana. Me dicen qué no tengo, qué no soy y qué me falta. Me puedo hacer la necia un rato y hacer como que no me importa, pero la verdad es que sí. Consiguen que  se asomen todas mis inseguridades y miedos imaginados. Eso no es bueno. Yo solo cuando me siento segura y relajada en algún aspecto, puedo sacar lo mejor de mí. Ya me conozco. Pero ahora pienso en  todas las posibilidades que podrían ocurrir. Las he visto todas con claridad, desde el mejor escenario hasta el más pobre y lastimoso. Hasta ese peor incluso, es mejor que esta incertidumbre de los pasos previos y esta tentación a dejar todo así. ¿Para qué arriesgar tanto? ¿Por qué complicarme la vida pudiendo elegir algo más fácil? ¿Vale la pena tanto trabajo y esfuerzo? ¿Va ser redituable? ¿Y si no? ¿Me va a hacer feliz? ¿Qué necesito para que así sea? ¿Es real la motivación? ¿ Es amor lo que me mueve o es un objetivo material?

Yo misma me contesto que sí a casi todo. Que es amor puro lo que me mueve y me hace feliz en este proceso. Que si no es redituable no me importa y que vale la pena todo. Que me lo debo a mi y a ella. La luz que me guía y me acompaña. Que ya es tiempo de que siga su propia estela y su vuelo refulgente. Le agradezco y la libero. Ya lo puedo hacer. Entonces no me importan ni los duendes en el jazmín. Los mando de vuelta a Lincolnshire y me digo: menos, Florencia. Menos preguntas. Muchas menos preguntas.

sábado, 30 de abril de 2016

Sueños de sanatorio



1/

Sueños feos. Con vías periféricas, percutáneas y centrales. Con tiempos entre paréntesis recto. Sueños con enfermeras expeditivas. Que bien porían haber terminado siendo administrativas o secretarias, cuando buscaban un curso con salida laboral. Sueño que hace frío y se necesitan más frazadas. Sueño con siete médicos de guardia distintos , a los que hay que explicarle todos los días lo mismo. Y que cada uno quiere hacer lo que su criterio le indique. Sueño que las cuatro veces por día que hay que incluir antibióticos son a destiempo. Y que una de ellas fue muy rápida . Entonces el brazo arde mucho y esa vía ya no sirve más. Sueño que la enfermera contesta impávida que ella lo hizo bien, que es una impresión equivocada. Y qué mami tan especial. Con una muy clara connotación negativa de la palabra. [Léase: rompepelotas]  No me animo a soñar más. Todavía tengo como siete días antes de ver cómo es la realidad.


2/ 

 ¿Podría cambiar los sueños? Ver una enfermera de alma, que ama lo que hace y se nota. Soñar con vías que están tan bien puestas y cuidadas. Que pasan casi desapercibidas. Que va a haber calorcito y  no serán necesarias tantas frazadas. Que el olor a sanatorio no se va a sentir con el hornito y aceites de lavanda y tomillo. Que seguramente , alguna otra enfermera más papista que el Papa me va a decir que no sabe si se puede. Y yo le voy a contestar que Juan respira mejor y que entonces sí se puede. Y si no pondré cara de desamparada para que los presentes se apiaden y al final nadie me va a poder decir que no. Sueño con las personas que van a ir de visita y que tal vez hace tiempo que no veamos. Con los libros que voy a leer que nunca tengo tiempo. Con el kit nocturno que voy a preparar que incluya películas , chocolates , distintos tipos de té y una jarra eléctrica. Todavía tengo como siete días para ver qué más se me puede ocurrir. Antes de llegar a la realidad.