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jueves, 3 de mayo de 2018

Osa Mayor

También llamada constelación del carro o montaña rusa. El firmamento nocturno se ve abrumado algunas noches de mayo en este hemisferio, por el movimiento de sus siete estrellas principales. Suben y bajan según sus diferentes sustancias químicas, su seguridad o por el contrario, su falta de confianza. Esto hace que el espectro de luz cambie según la rotación de cada una de ellas. Y también según el efecto de gravedad. Parecen ir del drama a la comedia. A veces se potencian y crean nuevas galaxias en forma de espiral. Y otras tantas crean circuitos pesados insanos. Divierten tanto como asustan. Se desconoce cuál será su próxima dirección, su próximo giro. Hasta Ulises, según cuenta Homero en  La Odisea  intentó en vano guiarse por ella para volver a su hogar. Algunas veces se sentía ir volando y otras de pie o sentado, inmóvil. Sin llegar a ningún lugar. Es tal la inestabilidad que suscita esta constelación, que se hace necesario neutralizarla. Para ello, nuevas estrellas son creadas que mantienen su forma y su lugar. Entonces siguen siendo útiles para los viajeros, los astrónomos y los poetas. Y hacen que el carro siga funcionando.

viernes, 9 de junio de 2017

Espíritus de la tierra



La Madrecita cariñosa pertenece al género de los gnomos, guardianes de la sabiduría de los espíritus y del corazón. Es más vieja que la humanidad. Ha podido disfrutar el amanecer de muchos tiempos,  pero también ha sufrido la extinción de los mismos. Cuida los misterios femeninos, a su manera. Conoce los momentos justos y las ramas de la vida. Hila en cuevas subterráneas, tejiendo la alfombra de la existencia. Aparece de la nada, cuando se presentan situaciones nuevas, desconocidas , nunca antes vividas para un ser humano que no sabe qué hacer ni cómo. Esas que pueden agitar o turbar. Se sienta junto a la persona atribulada y pide signos de pureza en el corazón o alguna virtud latente. Mira si esa persona está preparada para atravesar la puerta al próximo nivel. Para poder librarla de todo peligro o riesgos.  Si alguien la llega a ver, desaparece. Pero luego vuelve a concluir lo que había comenzado: traer sosiego y calma. Armonía y reposo. Ella es serena, compasiva y sabia. Reconoce a los seres humanos, ve sus luces y sus sombras, pero no los juzga. Es la intermediaria entre dos mundos: la sabiduría del corazón y las aspiraciones egoístas. Puede poner pruebas a la fuerza y al valor. A veces solo son superadas con su ayuda, pues  requiere entre otras cosas, buena disposición, amor al prójimo, capacidad de sacrificio, respeto, compasión, confianza, capacidad de compartir y disposición para servir a los demás. Pide llevar a cabo  tareas, que si son realizadas, da por terminados los asuntos inquietantes y las molestias. En su lugar aloja paz y tranquilidad. Ella conoce todas las formas de vida y tiene en sus manos los hilos del destino.

martes, 14 de marzo de 2017

Anfítrita



Teniéndolo  todo y más de lo que hubiera soñado, se dio cuenta de que no tenía nada. Quiso dejar espacio para que su brillo y su frescura volvieran a aparecer. Entre susurros de miedo sin nombre, huyó justo antes de su boda con Poseidón. Los silencios le hablaron y su corazón quedó embriagado de libertad. Sus dones y su belleza se habían  tornado obsoletos. Ya no le interesaban ni podía nadar en ellos. Como si fuera otra ninfa, pero no de su mar. Quiso dejar espacio para el misterio alejándose del desgano, la seguridad y la comodidad que le daba ser la esposa del dios griego del mar.  Los espacios vacíos suelen ser necesarios para permitirse ser lo que uno es. Dejó de llenarse con cosas que creía que necesitaba. Que le quitaban paz, aunque nadie lo notara.  Ni siquiera Poseidón.

Pero fue traída de vuelta por un delfín. Entonces aceptó sin comprender, sin esperar y sin especular. Cambiaron sus enfoques y  prioridades. A qué le dedicaba su tiempo y de qué manera.

Anfítrita viaja sobre las olas como Señora de los Mares, montada en una carroza. El delfín fue condecorado en el cielo en forma de constelación

jueves, 20 de octubre de 2016

Cura con las hadas del fondo del mar



Cuando un corazón se torna muy pesado se va precipitando hacia el fondo del mar. Es recibido por las hadas que allí moran y cuya misión es cuidar y sanar a los corazones fatigados. De hacer y esperar. De amar . Agotados de dolores  y descuidos. De desamor o apatía. Ellas intentarán vaciarlo y devolverle la liviandad perdida. Para que vuelvan a andar con gracia y fluidez en el mundo. Para que circulen en la tierra con libertad, con la misma sutileza que ellas en las aguas. Es cierto que las personas no mueren de amor, pero sí caen enfermas. No hay cura humana ni pócima celestial que pueda reparar un corazón que enfermó de melancolía y tristeza.

El proceso comienza con nueve días básicos pero nadie sabe cuando termina. Practican conjuros con velas celestes y lluvia de arroz. Limpian toda la oscuridad anegada dentro del pobre corazón. Miedos enquistados y pegajosos. Inseguridades  alquitranadas. Varias hadas se necesitan para quitar con cuidado una cantidad enorme de  agujas muy finitas, casi invisibles que se sienten en la piel y sobre todo en la espalda cuando hay mucho miedo y dolor. Es en el corazón donde en realidad se alojan, y es con paciencia y cuidado que allí también se desvanecen. El amor no deseado o no correspondido, o sea, el que ya no trae felicidad alguna, se arranca de una vez. No hay otra manera. En el momento se siente un poco que la vida también se va de las entrañas. Esto puede durar un instante o un lustro. Depende de las circunstancias por las que haya pasado, de la profundidad o sacralidad de ese amor  y de las fortalezas innatas. O de si hay mucho desgano o cooperación. Lo cierto es que finaliza el tiempo de pobres desesperaciones. De resignado abatimiento. 

La cura es linda. Pero también triste y duele como la muerte. El corazón queda vacío y desnudo. Despojado de todo bien, de todo mal, de todo. Solo y quieto durante un tiempo. Hasta que queda recubierto y protegido por una gruesa capa de luz dorada. Entonces sabe que ya es tiempo de volver. Ahora puede estar seguro y firme. Dispuesto a poblarse de belleza. De sueños desempolvados.  De música de arpas y violines. De colores vibrantes. A menudo desarrollan nuevos dones y habilidades, que por lo general tienen que ver con el servicio o las artes.

Es frecuente que habiendo sido curado el corazón, le falte coraje para regresar. Siga teniendo miedo y recuerdos pasados . Entonces puede decidir no volver. Quedarse en el fondo del mar y alivianar el peso de otros nuevos pobres corazones que vayan cayendo. O puede suceder también que dilate tanto su retorno que cuando al fin lo hace, ya no encuentra lo de antes. Sus seres contemporáneos han muerto y se ve forzosamente obligado a comenzar una vida nueva.

En todos los casos es necesario albergar  mucha fe, sueños nuevos y crearse un entorno favorable para no volver a enfermar.