Los empedrados presagian la
primavera y vuelven a escuchar susurros de amor. Él le dice cuánto la ama y que
es única en su vida. Ella le dice que no le cree. Él le miente , pero sí la
ama. Ella en el fondo un poco lo cree . Otro poco no, pero no le importa porque
también sabe que la ama. Los naranjos se confunden y brotan las primeras flores
de azahar. Tan blancas y pequeñas, pero con un perfume tan intenso que de a poco impregna
todo. Aunque no quiera. Las calles y todas
las casas. La plaza, la iglesia y los colegios dormidos. Ella se
pregunta por qué las personas falsean tanto, por qué se mienten a sí mismas. En
la escritura, el corazón y el pensamiento. Pero recuerda que prometió menos preguntas. Entonces
hace como que se olvida y se aligera. Las palabras se quedan mudas de encanto en
el puerto. Dejan que los mástiles canten y bailen y le sonrían a la luna
amarilla. Casi anaranjada, como la luna de papel. El río, divertido y tranquilo
la refleja . También la ama. Igual que el asfalto, los peces y los gatos. O los flamantes enamorados, que absortos la contemplan mientras se mecen desde la proa del Oberon. Y se
duermen, rendidos, ante tanta belleza.
martes, 16 de agosto de 2016
miércoles, 10 de agosto de 2016
Ernest Hemingway
" Write hard and clear about what hurts"
jueves, 4 de agosto de 2016
Platón
Etiquetas:
Belleza,
Escritores,
Filosofía,
Imágenes,
Vida.
miércoles, 3 de agosto de 2016
martes, 2 de agosto de 2016
Autocrítica
La revisión del último año de
posteos me hace dar cuenta de que me hago muchas preguntas. Todo lo cuestiono,
lo analizo y lo paso bajo la lupa. Lo curioso es que lo hago solo conmigo. Por
suerte. Me rindo examen todo el tiempo.
Lógicamente, con mi autoexigencia y mi perfeccionismo, nunca estoy conforme.
Siempre hay algún ajuste que hacer y otra manera mejor. Es útil y
necesario para crear empresas, llevar adelante el tratamiento de un hijo,
organizar una casa, una mudanza, una producción teatral…para todo en realidad.
Pero para el universo espiritual y emocional termina siendo agotador. ¿Por qué
no pensar que es todo perfecto así como está? Que las cosas suceden o no, mucho
más allá de mi voluntad o de mi accionar. Que no todo depende de mi. También
por suerte. Yo creo que es falta de confianza en mi poder personal y en los
deseos de mi alma. Tal vez tendría que
soltar todo de verdad y confiar. Vivir más liviana, más relajada. Descansar en que mi alma, mi espíritu, mi parte inmutable
y verdadera se manifiesta en todos mis deseos, emociones y sentimientos. Que busca a las personas y situaciones de las que tiene algo para aprender.
Confiar en mí. Traer de vuelta la practicidad alegre que en algún momento se me
diluyó entre tantas tareas y obligaciones. Tener conmigo el mismo cuidado que tengo con todo el mundo.
Para este año que ahora empiezo
me propongo viajar más liviana. Lo dejo escrito porque lo escrito queda, por si
me lo olvido en algún momento. Me voy a hacer muchas menos preguntas y dejar
que todo siga su curso. Confiar también en que el universo nos va mostrando los
caminos si estamos abiertos a ello. Me voy a tomar muchas más licencias
poéticas y muchísimos días de “mah si”. Me voy a ocupar más de mi y no pensar
tanto todo. Menos programación y organización. Menos buscar seguridades, porque no las voy a encontrar nunca. Y voy a perder la vida tras una quimera. Más riesgos. La vida es un riesgo. Si me desplomo bueno, tal vez no sea tan terrible y siempre voy a poder volver a levantarme. Cuando las emociones y sentimientos se saquen chispas con los
pensamientos, voy a minimizar la mente. Como si fuera una ventanita de Windows.
La dejo ahí, que descanse y no moleste . Besito, ya no pienses, descansá y
hasta mañana. Confiar. En mi corazón, en mi intuición. En Dios y en una energía
universal que ve mucho más allá que yo. Relajarme en eso. Estar en paz conmigo
y con todos. Ya me había olvidado en medio de tantas distracciones, pero es
realmente solo con el corazón que podemos experimentar una tranquilidad y una
alegría profundas. Ningún pensamiento,
obligación , convicción, ni creación mental o material puede con eso.
Relajarme.
Pensar menos. Confiar. Dejar ser. Lo escrito queda.
lunes, 1 de agosto de 2016
Un año, ya
RanaDeMar y yo vamos a cumplir un
año. De inadaptación constante. La ranita ya casi tiene vida propia tratando de
atesorar algo del día, que lo haga diferente del anterior y del próximo. Por
momentos me pareció que hablaba siempre de lo mismo, que contaba las mismas
cosas. Ahora “hojeando” al pasar veo la montaña rusa que ha sido. El diario
camuflado me resultó. Y no puedo creer la constancia que tuve. Yo, que salto de
una cosa a la otra. Mañana se lo voy a
recordar a mi Hemingway. Pensamos muchos nombres muy distintos. Mejor dicho, yo
hacía un brainstorming y durante un
mes más o menos, le cambié el nombre ocho veces por día. Nos reimos mucho de
eso. Cuando lo empecé, yo estaba forzosamente con poca actividad . Reposo y otra
gripe. Me costó muchísimo quedarme sin mi ajetreo diario, que era bastante. Pero
me sirvió para darme la posibilidad de ver las cosas de otra manera. Con otro
tiempo, otra tranquilidad. Apreciar cosas que están todos los días a nuestro
alcance y que sin embargo solemos verlas muy por encima. Apenas las sobrevolamos.
Nos quedamos con lo que salta a simple vista porque estamos corriendo de acá
para allá. O porque simplemente, no interesa. La mayoría de las personas (estoy convencida de esto) no le "hincan el diente" a la vida. Con estar más o menos tranquilos, más o menos bien y disfrutando también más o menos, van transcurriendo. Se conforman con eso. Nada que ver con que vibren al unísono con todos los electrones del universo. Ni con esperar sentir emociones intensas, que trasciendan la liviandad del momento. Yo obtuve el enorme privilegio de verlas de otra manera durante un
tiempo. Quedarme con lo más sustancioso de las situaciones y de las personas. Y
de encontrar algo de belleza en todo eso. Todas las cosas pueden tenerla de alguna
manera.
Recuerdo un día en que me dije a
mi misma que iba a tener que aferrarme a lo que me trajera vida. Pensé rápido
con el corazón y elegí tres. El violín, el diseño de vestuario de una ópera y
la escritura. Esto me trae vida. Y me la devuelve cuando a veces se me escapa
un poco. Pasaron tantas cosas que suena a un siglo y a la vez fue tan pero tan
rápido…Hubo días difíciles y pude rescatar algo bueno de cada uno. Si no lo
hiciera, no sería yo. Transformar un
dolor en algo lindo. Y hacer como un collage. Esta es mi felicidad y mi
satisfacción. Toda la vida que le dedico a las palabras, a las letras y a los
espacios vacíos entre ellas, me la devuelven multiplicada. Hubo noches en que me dormí
frente a la computadora. Cansada de un día largo, pero este era como mi spa
espiritual. Otras , no tenía ganas de
escribir, pero hacía un esfuerzo porque estaba casi segura de que mi príncipe me leía y me lo
iba a comentar. Ahora a la distancia lo veo con mucha más ternura. ¿No era muy
amoroso eso? Tan segura estaba entonces, como lo estoy ahora de que no lo hace
y por eso lo escribo. Un año repleto de todo tipo de emociones. Muy mio. De
deslumbramientos y decepciones. Magia y disgustos. Esperanzas. Sueños cortados
en pedacitos y tirados al viento más fuerte que pudo venir del sur. Todo eso
sigue sonando a mi misma en este espacio. Coherencia y verdad tiene. La
evolución y el crecimiento a los ponchazos, también se nota. En todo sentido. El diario camuflado se logró. Mañana le voy a
contar a Hemingway que nuestra ranita, que tanto costó tirarla al mar, llegó a
buen puerto. Aunque sigue en período de adaptación.
Etiquetas:
Amor. sueños,
Belleza,
Deseos,
Escritores,
Magia,
Preguntas,
Vida
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

